martes, 12 de junio de 2007

SUJETO, VERBO Y PREDICADO, (Parte uno)

Cuando era una adolescente aspiranta al periodismo, en esos días trabajosos de comer cerealitas y huevos robados al room mate de turno, cuando el futuro no había llegado, ni arrasado, mi profesor de taller, en TEA, me bajó de un hondazo. Yo tenía 18 años, una ingenuidad alimentada con comida orgánica y sin televisión en las Sierras de Córdoba, una fe ciega en los medios -algo así como que "prensa" era sinónimo de "verdad", y mucha mucha literatura encima. Ahora que lo pienso, me da vergüenza. Recuerdo que en una de las clases los alumnos fuimos a cubrir el velorio de Atahualpa Yupanqui en el Congreso, y yo redacté aplicadamente mi noticia, con la pirámide invertida que correspondía, la entregué, y estuvo "publicable". Lo que nunca supe, al momento de escribir-volvíamos corriendo de la calle a TEA, usábamos las Olivetti allí-es quien era este Atahualpa. No tenía ni la más recóndita idea. No era culpa mía, che, en casa se escuchaban Brian Eno y Krimson y mi mamá no lo dice, pero creo que para ella el folcklore es grasa. Yo descubrí a la Negra Sosa en el exilio. A lo que voy -y aprovecho para pedir perdón al indio poeta-es que mi nota, de todos modos, estuvo bien. Esa vez Guillermo, el profesor, no se dio cuenta. Pero en otra me hirió, y yo, inexperta, tomé una decisión que luego me costaría mucho rectificar. Me sigue costando. Resulta que, teníamos que elegir una palabra que nos hubiera resonado en ciertos seminarios. Elegí "revolución" y con ayuda bibliográfica, hablé de gatopardismo, de como se acomodaban las sociedades después para que todo siguiera igual y concluía -dada la educación casi hippie obtenida hasta el momento-que si la revolución no era "interna" es decir "moral" nada iba a cambiar, nunca. Recordemos que yo era un bebé. Guillermo me clavó esos ojos verdes que me causaban pánico y me dijo:
-Está excelentemente escrito, pero es una opinión y vos no sos nadie para escribir así. Si fueras Sábato, por ejemplo, estaría bien.
Volví a casa llorando en el colectivo, y decidí. Basta de Gabo, basta de poesía, basta de imaginación al poder, voy a ser la periodista más precisa de la historia. Voy a leer todos los diarios, escuchar todas las radios, mis textos tendrán una precisión quirúrgica, dios objetividad, tómame devota, ya no pecaré.
Amén. A veces Guillermo me preguntaba, sobre el texto ¿está para el diario, o está para Sudamericana-Planeta? y yo le sonreía, no, para el diario, por supuesto, soy una profesional.
Este señor me enseñó a trabajar en el quién-cómo-cuándo-dónde-etc. Aún cuando no tuviera que saber realmente quién era el quién de la nota en cuestión. Y me enseñó que para publicar opinión hay que ser "alguien", en lo posible, previamente publicado. Muchos años después -frente al pelotón del fusilamiento-una editora de la revista Cambio México me ordenaría, por motivos similares "escribe sujeto verbo y predicado", Y nada de subordinadas.
Mi intención -no por ingratitud, sino por la catarsis de transformación necesaria según insinuaciones de mi actual profesor de astrología-es demostrarles al Sr. Pirámide y la Sra. Oración Bimembre, que están equivocados. Con argumentos, of course.

(Continuará...)

1 comentario:

malena dijo...

y para cuándo la parte dos, eh???!!!! ya llevo dos semanas esperando.... así no se puede tener a los lectores loca!!!

Para cuándo, eh? para cuándo!!!!!????