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sábado, 10 de mayo de 2008

Subrayando a Doris, I



"...Otra cosa que se enseña desde el principio es desconfiar del propio juicio."

"Idealmente, lo que debería decirse y repetirse a todo niño a través de su vida estudiantil, es algo así:

Estáis siendo indoctrinados. Todavía no hemos encontrado un sistema educativo que no sea de indoctrinación. Lo sentimos mucho, pero es lo mejor que podemos hacer. Lo que aquí se os está enseñando es una amalgama de los prejuicios en curso y las selecciones de esta cultura en particular. La más ligera ojeada a la historia os hará ver lo transitorios que pueden ser. Os educan personas que han sido capaces de habituarse a un régimen de pensamiento ya formulado por sus predecesores. Se trata de un sistema de autoperpetuación. A aquellos de vosotros que sean más fuertes e individualistas que los otros, les animaremos para que se vayan y encuentren medios de educación por sí mismos, educando su propio juicio. Los que se queden deben recordar, siempre y constantemente, que están siendo modelados y ajustados para encajar en las necesidades particulares y estrechas de esta sociedad concreta."


Del Prólogo de El cuaderno dorado

Ya se que es como un espejo

"...Horacio me trata de sentimental, me trata de materialista, me trata de todo porque no te traigo o porque quiero traerte, porque renuncio, porque quiero ir a verte, porque de golpe comprendo que no puedo ir, porque soy capaz de caminar una hora bajo el agua si en algún barrio que no conozco pasan Potemkin y hay que verlo aunque se caiga el mundo, Rocamadour, porque el mundo ya no importa si uno no tiene fuerzas para seguir eligiendo algo verdadero, si uno se ordena como un cajón de la cómoda y te pone a ti de un lado, el domingo del otro, el amor de madre, el juguete nuevo, la gare de Montparnasse, el tren, la visita que hay que hacer. No me da la gana de ir, Rocamadour, y tú sabes que está bien y no estás triste. Horacio tiene razón, no me importa nada de ti a veces, y creo que eso me lo agradecerás un día cuando comprendas, cuando veas que valía la pena que yo fuera como soy..."

(a propósito del 10 de mayo, santo día de las madres en Mex)

miércoles, 30 de abril de 2008

¿QUIERES NO SER SYLVIA PLATH?



“Debí haber amado al pájaro de trueno, no a ti/
Al menos cuando la primavera llega ruge nuevamente/
Cierro los ojos y el mundo muere/
Creo que te inventé en mi mente."


Mis queridas amigas:
Hoy veremos cómo no meter la cabeza adentro del horno prendido mientras su guapo marido discute la alquimia de la literatura con niñas de 17 años. Tomen lápiz y papel.
Si, digamos, usté tiene un talento infinito pero resulta que se enamoró-obsesionó de un muchacho y encima él le da bola, o sea, la pela, la quiere, o dice que la quiere, se casa con usté y luego su belleza medio que la desarma porque usté se siente medio cucaracha y se pierde en sus ojos, o la firmeza de su pecho y/o demás firmezas etcéteras, y usté quiere escribir o pintar o danzar o terminar de dibujar el mapa del genoma humano pero no puede, porque está preocupada, porque ¿dónde estará él? Él llega tarde, él es lindo, él podría querer a cualquiera y cualquiera le devolvería la onda, él tiene éxito y usté se la pasa haciendo muffins, cambiando pañales, acomodando las cortinas, hasta calmarse... pero no se calma, y él la critica por hacer muffins y no crear, y perderlo siempre es inminente, agujero negro a la vuelta de la esquina, cuestión de horas, profecía autocumplida…Stop.
Just dont do it.
Baby I know how you feel pero. No lo haga. No meta la cabeza en el horno antes de ganarse el Pulitzer. No sea boluda. Piense en Jennifer Aniston. Si ella se la bancó, usté también.
Seguro cree que si él la deja, la engaña, la des-elige es el fin del mundo. Pero más Apocalipsis es que usté esté haciendo muffins (aunque sin duda es mejor uso para su horno que meterle su propia cabeza). Va a ver que si sobrevive para el Pulitzer, la fiesta va estar rebuena y seguro hay editores bonitos. Aguante. Towandee. Cambie de lugar con Prometeo –como Quirón- y use la herida para crear. Transmute el dolor en fuego.
Digo. No se.

"Simplemente no puedo ver si hay un sitio adónde ir/
La luna no es una puerta/ Es una cara por derecho propio/
blanca como un nudillo y terriblemente turbada/
Arrastra al mar detrás de sí, como un crimen oscuro/
y está en calma/
con el bostezo en O del total desencanto/Yo vivo aquí."


* Sylvia Plath se suicidó antes de cumplir los 30, abriendo la llave de gas, protegiendo la habitación de sus dos hijos con cinta adhesiva. Su esposo, también poeta, la había dejado. Poco tiempo después de su muerte le concedieron el Premio Pulitzer. Entre sus obras está La campana de cristal, novela y el libro de poemas Ariel. Sus líneas son de una sensibilidad aterradora. La película Sylvia, que protagonizó Gwyeneth Paltraw hace un par de años cuenta su historia.

jueves, 10 de abril de 2008

People like us


"Estaba entusiasmada. Había querido ser madre toda su vida, me dijo. Y me confesó que llevaba años comprando ropa de bebé a escondidas y metiéndola debajo de la cama para que no la viera su marido. Vi la alegría en su rostro y la reconocí. Era exactamente la misma alegría que había iluminado mi rostro la primavera pasada, el día en que descubrí que la revista para la que trabajaba me iba a mandar a Nueva Zelanda para escribir un reportaje sobre el calamar gigante. Y pensé:"Mientras tener un hijo no me haga tan feliz como irme a Nueva Zelanda a investigar el calamar gigante, no puedo tener un hijo".
...
"Sigo sin saber si alguna vez querré tener hijos. Me he quedado atónita al descubrir que a los 30 no quiero tenerlos; tanto me he sorprendido a mí misma que no me atrevo a imaginarme que me puede pasar a los 40. Sólo puedo decir cómo estoy en este momento:contenta de estar sola. También sé que no voy a tener hijos sólo para no arrepentirme de no haberlos tenido; no me parece un motivo suficiente para traer más niños a este mundo. Aunque supongo que habrá gente que se reproduzca por eso, como una especie de seguro contra el arrepentimiento futuro. Creo que los hijos se tienen por todo un abanico de razones (...)Pero los motivos por los que no se tienen hijos también son muy distintos. Y no todos son necesariamente egoístas.
Esto lo digo porque sigo afrontando la acusación que me hizo muchísimas veces mi marido mientras nuestro matrimonio se desmoronaba. Me refiero al egoísmo. Cada vez que lo decía yo lo admitía a pies juntillas, aceptaba tener toda la culpa; compraba todo lo que había en la tienda, por así decirlo. Por Dios, si aún no había tenido hijos y ya me sentía culpable de haberlos abandonado y de anteponer mis intereses a los suyos. Ya era una mala madre."


Esto y muchas otras cosas dice Elizabeth Gilbert en Comer(en Italia), Rezar(en India), Amar(en Indonesia). Elizabeth se divorcia, le va mal con el siguiente amante, y decide viajar con el objetivo de reconstruir su alma, primero con placer (comiendo pizzas y helados hasta reventar en Roma), luego con devoción (rezando y cantando extraños mantras en Bombay) y luego leyendo y andando en bici en Bali hasta que conoce un brasileño y ... Decide ir a los tres lugares porque no cree poder elegir solo uno (this is my people), y aunque la parte en que "habla con Dios" es algo cursi, sus líneas son lúcidas, alegres y vivificantes.
Claro, me dirán, así cualquiera, si sos neoyorkina best seller del New York Times, agarrás vas y te encontras con Dios, el placer de la carne y el sentido del universo en un paraíso tropical, pero andá a hacer lo mismo en el metro Hidalgo o en el periférico en hora pico.

Y bueno. Dice mi mamá que dijo Jung o Nietzsche o no se quien que cuando uno tiene un "porqué" encuentra un "cómo".

lunes, 31 de marzo de 2008

LEER, BLOGUEAR, AMAR




¡Estoy realmente vivo!, pensó. ¡Nunca lo supe, y si lo supe no lo recuerdo!
Aulló en silencio una docena de veces. Piénsalo, ¡piénsalo! ¡Doce años y ahora lo descubro! Este raro reloj, este brillante mecanismo dorado que debe marchar durante años, dejado bajo un árbol, encontrado en una pelea.
-Doug, ¿qué te pasa?
Douglas aulló, agarró a Tom, y rodó con él.
-¡Doug, estás loco!
-¡Loco!
Rodaron loma abajo, el sol en las bocas, en los ojos como vidrio hecho trizas, boqueando como truchas en la playa, riéndose hasta gritar.
-Doug, ¿estás loco?
-¡No, no, no,no!
Douglas, con los ojos cerrados, vio unas manchas de leopardo en la oscuridad.
-¡Tom!-Luego, en voz baja:
-Tom...¿saben todos en el mundo...que están vivos?


(de El vino del estío , de Ray Bradbury).

En el Arte de Amar, Erich Fromm dice que el amor es una respuesta a la soledad humana. (tengo anotadas con lápiz sus condiciones en el respaldo de mi cama, a modo de recordatorio y conjuro: cuidado, responsabilidad, respeto, conocimiento).
Pero si de soledad-aquí-están-mis-credenciales se trata, creo, que en ciertos casos, la lectura es un antídoto tan válido como el amor. Acaso más incondicional y menos esquivo. No recuerdo donde leí aquello de “leemos para saber que no estamos solos”.Un par de lectoras desconocidas me lo recordaron estos días -gracias muchas Gaby,rute-.
A mi, leer, por ejemplo, me salvó la vida.
Me acuerdo un día en los viejos malos tiempos, tendría unos 7 años, me habían sacado una muela. Todo era hostilidad y desamparo y mi mamá dijo:
-Pensá en Alicia, que cayó y cayó y cayó, y no se hizo nada.
Fue luego a los 10 , en un viaje en tren de 12 horas de la ciudad al campo cuando supe –por Jo- que se podía vender un cuento.

Y ahora, que pasó tanto tiempo, sigo creyendo en estos ecos más que en ninguna otra cosa. Se puede hojear, hacer clic aquí o allá, y de pronto la lucidez más profunda de un Otro se convierte en bálsamo existencial:

Como ella en este párrafo:

"¿Para qué escribir, para qué leer, para qué contar, para qué elegir un buen libro en medio del hambre y las calamidades? Escribir para que lo escrito sea abrigo, espera, escucha del otro. Porque la literatura es todavía esa metáfora de la vida que sigue reuniendo a quien dice y quien escucha en un espacio común, para participar de un misterio, para hacer que nazca una historia que al menos por un momento nos cure de palabra, recoja nuestros pedazos, acople nuestras partes dispersas, traspase nuestras zonas más inhóspitas, para decirnos que en lo oscuro también está la luz, para mostrarnos que todo en el mundo, hasta lo más miserable, tiene su destello".

O ella en este otro:
" El narrador vive dentro de todos nosotros. El creador de historias siempre va con nosotros. Supongamos que nuestro mundo padeciera una guerra, los horrores que todos podemos imaginar con facilidad. Supongamos que las inundaciones anegaran nuestras ciudades, que el nivel de los mares se elevara…, el narrador sobrevivirá, porque nuestra imaginación nos determina, nos sustenta, nos crea: para bien o para mal y para siempre. Nuestros cuentos, el narrador, nos recrearán cuando estemos desgarrados, heridos, e incluso destruidos. El narrador, el creador de sueños, el inventor de mitos es nuestro fénix, nuestra mejor expresión, cuando nuestra creatividad alcanza su punto máximo."

(vale la pena hacer los clicks y leer los artículos completos)

Lo que más quiero en el mundo es que alguna vez, alguna línea mía resuene vital y fundante como el extracto con el que abro este post.
Lo que más quiero en el mundo es que alguna chica o chico o señora o alguien se quede un día en casa con un texto y, como yo a los 11, se deslumbre entendiendo la importancia de la lectura entrelíneas para hallar el camino hacia el Centro de la Tierra.
Que -sepa, crea, no olvide- que si pasa un conejo y dice que se le hace tarde está bueno seguirlo.
Que el destino ayuda al hijo del Rey a mover espadas inamovibles.
Y ese tipo de cosas.

jueves, 20 de marzo de 2008

"Di la verdad, di la verdad, di la verdad."
Sheryl Louise Moller, citada por Elizabeth Gilbert, autora del cándido y vivificante libro que acabo de terminar.