Para ella ser amada
siempre fue
menos real que el resto de las cosas.
a sabiendas de que ninguna tierra era firme
bajo sus pies
se dejó las alas de mercurio en los tobillos.
eran parte de su cuerpo
lo poco que creía en el cuerpo.
y todos los días pensaba
desabrochárselas
en un intento
de comprobar la existencia de la materia.
pedir.
y todos los días pensaba
qué pasaría si.
***
(Puedo subir los videos de youtube más tristes esta noche)
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martes, 14 de abril de 2009
martes, 15 de julio de 2008
“Por favor, quítese los zapatos antes de entrar a esta casa. Se permite fumar -a mi pesar- si usted se siente demasiado oprimido si no lo hace, pero por favor, por favor, si no cree en milagros, no contamine el (mono)ambiente con esa fe esquiva.”
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lunes, 14 de julio de 2008
SE SOLICITAN CON SUMA URGENCIA
Las maquinarias de la alegría.
(no el libro, las maquinarias maquinarias). A quienes puedan suministrarlas favor de dirigirse a Princesa Letra, Anidando en el Viento, República de Coyoacán, México ultra DF).
Pago inmediato con post optimistas.
Desde ya, muchas gracias.
(no el libro, las maquinarias maquinarias). A quienes puedan suministrarlas favor de dirigirse a Princesa Letra, Anidando en el Viento, República de Coyoacán, México ultra DF).
Pago inmediato con post optimistas.
Desde ya, muchas gracias.
martes, 11 de marzo de 2008
Por qué me seduce el conocimiento astrológico

A veces me canso de discutir acerca de que la astrología no es el recuadrito del horóscopo que hace el veydile -chepibe- de la redacción de un periódico, o que la influencia de los planetas no podría representarse con un señor Saturno largando rayitos amarillos sobre un alma desprevenida. Como muchas cosas en este mundo, la astrología está desprestigiada por intangible y no comprobable en tubo de ensayo. Cuando le dijeron, alguna vez, al escritor JG Ballard que "el 90 por ciento de la ciencia ficción era una basura", él contestó, "el 90 por ciento de TODO es una basura". O sea, seguramente habrá un millón de charlatanes, pero también hay sabios y maestros en el área, que vale la pena descubrir. Del conocimiento astrológico -y no estoy siquiera en el umbral- me gusta su cualidad de metáfora-espejo del mundo interno y externo, el catálogo de energías, la posibilidad de analogías, la intuición de lo infinito, lo mutante, que haya mucho para estudiar,una promesa de entendimiento. Para quienes les interese linkeo aquí mi artículo ¿Para que sirve una carta astral? donde opinan un par de expertos astrólogos mexicanos.
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miércoles, 31 de octubre de 2007
I WANT TO BELIEVE (II)
"No es que no vuelva porque me he olvidado, es que perdí el camino de regreso"
Serrat
¿Cómo era que se hacía para creer?
Hace unos cuantos años me gané una beca de la OEA. No me lo esperaba, Buenos Aires era quien más concursantes tenía, pero salí. Estaba brillante y feliz. Llené mi maleta de faldas mínimas, me corté el cabello y llegué a Quito con cara parecida -salvando las distancias- a Naomi Watts en Mulholland Drive cuando llega a L. A. para ser actriz de Hollywood. Tal vez por ese brillo de estrellitaesapobrecampesina catapultada al mundo, o porque las faldas eran demasiado cortas, o porque los tacones eran demasiado altos, o porque la alegría me había moldeado el cuerpo, me destaqué lo suficiente como para que me invitaran en años siguientes. Incluso un negro que ni Denzel ni Krawitz, divino, me dijo:
-Change to my hotel
Y yo le dije:
-Cambiate vos.
La cosa es que con la beca venía dinero y el dinero alcanzaba para cumplir un sueño acariciado. Cruzar a Colombia. Terminó el curso, empaqué los trajecitos, y un amante (no el negro, que no se cambió, otro) me llevó a la madrugada a la estación de autobuses. La ruta era así, desde Quito hasta la frontera con Colombia, de ahí cruzar, de ahí hasta el primer pueblo colombiano, de ahí a Cali, después Medellín y allí a Cartagena, a la Fundación para el Nuevo Periodismo. En el camino recuerdo la frase del chofer:
-Termina la zona de derrumbes, comienza la zona de atracos.
Tambien vi por primera vez que el pescado se freía entero, con todo y cabeza. Los comensales de un parador en la zona cafetera oyeron mi grito frente al plato y una nena me tranquilizó:
-Cómase la cabeza, que es rica.
La cordillera andina al amanecer se te graba en los poros, menos bello era el bus, un "pesero" en México, un "urbano", en Argentina, que se derrumbaba, con gallinas y cumbia, a 180 por hora.
La frontera no fue problema, crucé haciendo rodar mi maleta y nadie me molestó ni me revisó ni nada. Años después no le pude hacer creer a una colega que crucé una de las fronteras más peligrosas cargando trajecitos de conductora periodistica sexy y mis sueños de trabajar en ese país.
Cuando llegué a Cali llamé al periódico principal y le dije al jefe de redacción que quería saber que onda con trabajar por ahi, con la situación política, la prensa, etc. Me lo explicó amablemente.
No me quedé, vi Cartagena, peces de colores, callejones y maravilla.
Volví a Argentina para al poco tiempo venir a México (había aprendido que uno puede irse, reinventarse y existen otras "reglas")
Historia parecida. Llegué al Zócalo a las 6 de la mañana, con 300 dolares, ningún pasaje de regreso y las mismas faldas y decisión. Quiero escribir. Ningún contacto ni conocido. Lo más ridículo, peligroso y atemorizante que hice en mi vida, fue lo que me llevó más lejos, lo que me permitió pensar "para adelante". En el medio sucedieron muchas cosas.
Pero, a lo que voy es. No tuve miedo. Nunca, por exótico que parezca, pensé en la posibilidad de que lo que deseaba no sucediera, de que algo saliera "mal". Simplemente, no se me ocurrió. No se porqué, no se cual era el trance, o si yo era ignorante, o era sabia. O si no tenía "nada que perder".
Hace unos meses fui de nuevo a Cartagena representando a una revista, y no me atreví a caminar sola por aquellas mismas calles oscuras. Y me extrañé, a aquella que era, esa road chica brillante y entera.
Ahora, que estoy en casa rodeada de libros que indican "cree y lo lograrás" , vuelvo a extrañarme. ¿Cómo era que se hacía para lanzarse de cabeza, para sentir en eje ese sí o sí, esa fe que te calienta la cara, que es como una vitamina, un mapa del tesoro, el tesoro en sí mismo?
Serrat
¿Cómo era que se hacía para creer?
Hace unos cuantos años me gané una beca de la OEA. No me lo esperaba, Buenos Aires era quien más concursantes tenía, pero salí. Estaba brillante y feliz. Llené mi maleta de faldas mínimas, me corté el cabello y llegué a Quito con cara parecida -salvando las distancias- a Naomi Watts en Mulholland Drive cuando llega a L. A. para ser actriz de Hollywood. Tal vez por ese brillo de estrellitaesapobrecampesina catapultada al mundo, o porque las faldas eran demasiado cortas, o porque los tacones eran demasiado altos, o porque la alegría me había moldeado el cuerpo, me destaqué lo suficiente como para que me invitaran en años siguientes. Incluso un negro que ni Denzel ni Krawitz, divino, me dijo:
-Change to my hotel
Y yo le dije:
-Cambiate vos.
La cosa es que con la beca venía dinero y el dinero alcanzaba para cumplir un sueño acariciado. Cruzar a Colombia. Terminó el curso, empaqué los trajecitos, y un amante (no el negro, que no se cambió, otro) me llevó a la madrugada a la estación de autobuses. La ruta era así, desde Quito hasta la frontera con Colombia, de ahí cruzar, de ahí hasta el primer pueblo colombiano, de ahí a Cali, después Medellín y allí a Cartagena, a la Fundación para el Nuevo Periodismo. En el camino recuerdo la frase del chofer:
-Termina la zona de derrumbes, comienza la zona de atracos.
Tambien vi por primera vez que el pescado se freía entero, con todo y cabeza. Los comensales de un parador en la zona cafetera oyeron mi grito frente al plato y una nena me tranquilizó:
-Cómase la cabeza, que es rica.
La cordillera andina al amanecer se te graba en los poros, menos bello era el bus, un "pesero" en México, un "urbano", en Argentina, que se derrumbaba, con gallinas y cumbia, a 180 por hora.
La frontera no fue problema, crucé haciendo rodar mi maleta y nadie me molestó ni me revisó ni nada. Años después no le pude hacer creer a una colega que crucé una de las fronteras más peligrosas cargando trajecitos de conductora periodistica sexy y mis sueños de trabajar en ese país.
Cuando llegué a Cali llamé al periódico principal y le dije al jefe de redacción que quería saber que onda con trabajar por ahi, con la situación política, la prensa, etc. Me lo explicó amablemente.
No me quedé, vi Cartagena, peces de colores, callejones y maravilla.
Volví a Argentina para al poco tiempo venir a México (había aprendido que uno puede irse, reinventarse y existen otras "reglas")
Historia parecida. Llegué al Zócalo a las 6 de la mañana, con 300 dolares, ningún pasaje de regreso y las mismas faldas y decisión. Quiero escribir. Ningún contacto ni conocido. Lo más ridículo, peligroso y atemorizante que hice en mi vida, fue lo que me llevó más lejos, lo que me permitió pensar "para adelante". En el medio sucedieron muchas cosas.
Pero, a lo que voy es. No tuve miedo. Nunca, por exótico que parezca, pensé en la posibilidad de que lo que deseaba no sucediera, de que algo saliera "mal". Simplemente, no se me ocurrió. No se porqué, no se cual era el trance, o si yo era ignorante, o era sabia. O si no tenía "nada que perder".
Hace unos meses fui de nuevo a Cartagena representando a una revista, y no me atreví a caminar sola por aquellas mismas calles oscuras. Y me extrañé, a aquella que era, esa road chica brillante y entera.
Ahora, que estoy en casa rodeada de libros que indican "cree y lo lograrás" , vuelvo a extrañarme. ¿Cómo era que se hacía para lanzarse de cabeza, para sentir en eje ese sí o sí, esa fe que te calienta la cara, que es como una vitamina, un mapa del tesoro, el tesoro en sí mismo?
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domingo, 24 de junio de 2007
ALADINA IS BACK
La ley de la atracción. Crea tu día. El poder de la intención. Usted puede sanar su vida. ¿Y si algunas "recetas" sí sirvieran? Anoche me quedé leyendo el próximo best seller de autoayuda que me envió editorial Urano: The secret. Espantosamente escrito -no vi algo así desde "11 minutos" del querido Paulo-, es un compilado de consejos de "coachs" american dream style para ser millonario y/o feliz. The secret dice que somos una antena que recibe lo que emite, que "PIDE Y SE TE DARÁ", que hay que pensar en positivo, creer y esperar. El otro día leí también que alguien decía: "las ideas sirven para algo, no para todo, nadie le reprocha a un martillo no servir para pintar paredes". Con esta salvedad y escudándome de la obviedad antiautoayuda-claro que siempre TODO es más complejo-, debo confesar que la premisa de que somos lámpara de Aladino andante me puso de muy buen humor, y me recordó algunos momentos de respuesta sincronizada a mis deseos: Cuando terminé trabajando en la revista de García Márquez 12 mil kilómetros lejos de la pared donde tenía pegado su artículo "El mejor oficio de este mundo". Cuando al regresar al DF reencontré, por un teléfono cualquiera, por "azar", el departamento donde había querido vivir antes de irme "para siempre" a Argentina. Cuando él jugó al tambor con mi panza y cantó en pseudo hindú, y me reí, me reí, y él tenía la forma temperatura olor perfectos.
Funciona a veces, esa conspiración del universo. Una de las cosas que decía "The secret" es que existen los "pensamientos de gordura" y que el cuerpo se transforma de acuerdo a cómo lo sentimos. Como es adentro, es afuera. Puedo asegurar que eso es cierto. ¿Cómo sintonizar, entonces? Hay que sentir por adelantado lo recibido, agradecer, vibrar en el regalo. (oh my dog! ¿y si Barbie Kundera tenía razón?). Es verdad que no siempre se está en esa frecuencia, a veces el tango Ni el tiro del final nos define mejor (...por eso en tu total fracaso de vivir, etc, etc...) Otras la cosa no es tan grave pero estamos en el llamado "efecto hamster", rodando sin sentido y con claustrofobia. La lámpara se herrumbra. (Nota: desempolvarla, pedirle disculpas al genio, ...DECIDIR EXACTAMENTE qué deseo, hacer la prueba, postear resultados :) )
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